viernes, 30 de enero de 2009

Tiempos felices


Tiempos felices

Sólo es feliz el imbécil
de catorce prístinos kilates.
Se puede -hay casos-
ser feliz a veces
y mucho tiempo incluso,
pero sin alardes,
sin muchos aspavientos
y por puro egoísmo,
y al paso, y de reojo
y sin decirlo a los infortunados
(es un asunto de elemental educación).
La felicidad es siempre cosa
-términos generales-
que se consume a sorbos,
con sed de catador, no de sediento,
como una droga ilustre,
un don de los desesperados.


Las huellas del Tigre de Eduardo Lizalde

1 comentario:

Anónimo dijo...

Está hermoso!!!