viernes, 27 de agosto de 2010

LAS EMOCIONES, VINCULADAS A MUCHOS DE LOS PADECIMIENTOS QUE AQUEJAN A LA SOCIEDAD ACTUAL

• Si logramos manejarlas, podemos ver resultados positivos en la salud, indicó Margarita Rivera, académica de la FES Iztacala

Es innegable que padecimientos como depresiones, cáncer, diabetes o hipertensión están vinculados a las emociones. Si logramos manejarlas podemos ver resultados positivos en nuestra salud, afirmó Margarita Rivera Mendoza, profesora de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala, de la UNAM.



Margarita Rivera señaló que es importante ser emocionalmente inteligente, porque quien no sabe manejar sus sentimientos puede agravar sus padecimientos o contraer algún mal.


“Cuando una persona descubre algo que lo atormenta, si bien este hallazgo no alivia el malestar, sí detiene un proceso que puede convertirse en padecimiento, el cual hay que aprender a manejar mediante un tratamiento emocional”, indicó.

En realidad, no se pretende modificar las emociones, sino que el individuo aprenda a vivirlas y expresarlas de la mejor manera, y es lo que se conoce como Inteligencia Emocional (IE), expuso la psicóloga.

La IE, explicó, es una forma de identificar lo que le sucede a las personas con relación a sus emociones para aprender a manejarlas de tal forma que puedan fluir.

“Las emociones son el flujo, la energía que permite al individuo pasar de un estado de ánimo a otro. En el ámbito de la inteligencia emocional normalmente contemplamos cinco: tristeza, alegría, ira, dolor de pérdida y miedo”.

Rivera Mendoza comentó que en la FES Iztacala, en el Proyecto Cuerpo (encabezado por el académico Sergio López y del que ella forma parte), se realizan investigaciones a partir de entrevistas, historias de vida y testimonios de pacientes que han reportado que la alteración en la relación órgano-emoción rompe el equilibrio del cuerpo, produciendo enfermedades.

“En esta propuesta abordamos las mismas emociones que en la IE, pero en lugar del dolor de pérdida estudiamos la angustia o ansiedad”, acotó.


“La idea es que así como aprendimos a hablar, leer y escribir, sepamos qué pasa en nuestro cuerpo cuando se expresa cualquiera de estas emociones. Si identificamos nuestros estados de ánimo nos podremos acercar a ellos, lo que puede ir desde hacer consciente la emoción y valorar la situación en la que se presenta, hasta expresarla de manera positiva”, señaló.

Para ello, abundó, aplicamos el enfoque sistémico, de reconocimiento personal y de los ancestros, trabajo corporal, junto con microgimnasia, entre otras herramientas. A través de éstas, se conduce a la persona para que haga contacto con esa emoción, la maneje, sienta y aprenda a expresarla.

“Una de las principales razones por las que deberíamos ser emocionalmente inteligentes es porque la emoción está directamente relacionada con los órganos en el cuerpo, y si no sabemos manejarlas, generamos o agravamos buena parte de nuestros padecimientos”, recalcó.

Además, agregó, esta condición también beneficia la forma que tenemos de relacionarnos y convivir con otras personas.

“Esto es importante porque hasta hace poco no se daba importancia a las emociones; sobre todo en una cultura como la nuestra, en la que no se permite expresar algunos sentimientos. Por ejemplo, para las mujeres está bien mostrar tristeza con llanto, pero para los hombres, es más valorado manifestar ira”, refirió.
Rivera señaló que es importante ser emocionalmente inteligentes para prevenir padecimientos y que tanto los enfermos como la población en general tengan calidad de vida, porque se ha incrementando la aparición, desde edad temprana, de males que antes eran considerados exclusivos de los adultos, haciendo que éstos se conviertan en crónicos y degenerativos.

Boletín UNAM-DGCS-503


Ciudad Universitaria.

14:00 hrs. 25 de agosto de 2010

viernes, 20 de agosto de 2010

EL ARTE DE VIVIR

GASPAR HERNÁNDEZ 15/08/2010

No existen fórmulas mágicas. Cada persona debe encontrar su particular camino para conocer y gestionar sus emociones y sus sentimientos para conseguir vivir mejor.
 
 
Charles Chaplin escribió que la vida es tan corta que solo nos alcanza para ser amateurs. Esta afirmación también se puede aplicar al llamado arte de vivir. Cuando ya vamos aprendiendo, la función se termina. No hay recetas mágicas, y cada persona sabe en qué consiste su particular modo de alcanzar ese arte. Los grandes filósofos se han ocupado de ello. Y, por supuesto, los psicólogos. En este artículo nos centraremos en la gestión de las emociones y los pensamientos.
 
 
Porque, como escribí en el libro El oficio de vivir bien (Aguilar), con miedo, enfado o envidia (o con dolor de muelas) difícilmente podemos tener la percepción subjetiva de estar viviendo bien. Lo mismo sucede si estamos en una playa paradisiaca tomando el sol y enfurruñados con la pareja, o pensando en el trabajo que nos espera en septiembre. El arte de vivir pasa necesariamente por observar, y cuidar, lo que pensamos y sentimos.
 
Felicidad Interior Bruta. Los países, y sobre todo en tiempos de crisis, miden lo bien o lo mal que vivimos por la situación económica. Pero como afirma el filósofo Jordi Pigem, el producto interior bruto solo mide transacciones económicas, y sabe muy poco del auténtico bienestar de las personas. “Desde hace décadas existen indicadores menos reduccionistas, que miden el bienestar no solo a través del flujo de dinero. Pero hay muy pocos. Por ejemplo, en Bhutan identifican tres venenos en nuestras vidas: la codicia, la hostilidad y la ignorancia (en el sentido de confusión mental). Estos tres venenos han crecido en el mundo materialista, hasta encontrarlos hoy institucionalizados en nuestros sistemas económico, político, y mediático”, afirma en su libro La buena crisis (editorial Kairós). Según Pigem, un progreso en la generosidad, la solidaridad y la sabiduría contribuirían a pasar de una sociedad basada en el crecimiento económico a otra basada en el crecimiento vital.
 
¿Por dónde empezar? Por la persona. Por la educación y por la gestión emocional. Según el psiquiatra Claudio Naranjo, “la educación actual solo se ocupa de la mente racional, práctica, instrumental, como si fuéramos solo eso. Se crean seres egoístas y prácticos que no tienen una dimensión del goce de la vida. No parece legítimo educar para la felicidad. Si se calculara el precio de la infelicidad que se crea, se vería lo antieconómica que es nuestra educación”.

Algunas cifras de esta infelicidad: en 2020, según la Organización Mundial de la Salud, la depresión será la segunda enfermedad más extendida, superada solo por enfermedades cardiovasculares. El suicidio es la primera causa de muerte entre los jóvenes. El estrés, la ansiedad y la depresión son la segunda causa de baja laboral en España.
 
Bienestar emocional. El arte de vivir empieza por una correcta gestión de las emociones. En Occidente nos hemos fijado en el desarrollo intelectual de las personas, pero no en el desarrollo emocional. Nunca es tarde para cambiar nuestros patrones emocionales. ¿Cómo? Según la filósofa Elsa Punset, con el viejo conócete a ti mismo de los griegos. “Aunque ellos no nos decían cómo. Se trata de conocer y gestionar nuestros mecanismos emocionales. Es decir, lo contrario a la represión emocional que hemos ejercido hasta ahora”.
 
Afirma el doctor Mario Alonso Puig que una emoción es un fenómeno físico en el que se producen una serie de cambios fisiológicos que afectan a nuestras hormonas, a nuestros músculos y a nuestras vísceras. Estos cambios tienen una duración limitada a minutos, o, como mucho, a algunas horas. “Digamos que una vez que el elemento interno (un pensamiento angustioso) o externo (un insulto) han pasado, la reacción emocional que se ha desencadenado poco a poco va remitiendo hasta que volvemos al estado en el que nos encontrábamos antes de que el pensamiento o el insulto se produjeran”. El problema es que si esa emoción se reprime, se puede convertir en un estado de ánimo, que puede durar meses o años.
 
 
“De alguna manera”, afirma el doctor Mario Alonso Puig en su libro Reinventarse (Plataforma), “nos quedamos como congelados en un tipo de emoción, hasta el punto de que llegamos a identificarnos con ella, casi como si formara parte de la realidad que somos”. Y hay estados de ánimo que aportan ventajas, y otros que son muy disfuncionales y nos generan un enorme sufrimiento.

 
Un ejemplo: la ira. La ira es como un cubo lleno de agua sucia. Cuando nos enfadamos, o bien lanzamos el oscuro contenido de ese cubo a la cara de quien nos ha provocado la ira, o bien callamos, de modo que nos lo lanzamos encima. Lo ideal sería lanzar el agua sucia a un terreno neutro; practicando deporte, por ejemplo. Y después, cuando estemos ya tranquilos, expresar al otro cómo nos hemos sentido, con asertividad. Por eso no es recomendable escribir e-mails cuando estamos enfadados. Así se estropean muchas relaciones interpersonales.
 
  
Gestión de los pensamientos. Nadie nos ha enseñado a gestionar nuestros pensamientos. Tenemos cada día entre 40.000 y 60.000 pensamientos y a la mayoría les hacemos caso. El arte de vivir también es incompatible con los pensamientos obsesivos sobre el pasado o futuro. Afirma Miriam Subirana, profesora de meditación, que el pasado, en gran medida, nos impide ser libres. “Vivir del recuerdo es no gozar plenamente del presente. Vivir del recuerdo nos debilita. Es como ser un enchufe que se conecta a una toma de corriente por la que no pasa la corriente. Vamos perdiendo nuestra energía. Queremos revivir una experiencia que ya pasó, y finalmente nos sentimos decepcionados y con un gran desgaste emocional y mental”.
 
 
Todos los sabios orientales coinciden en que el arte de vivir se basa, en buena medida, en nuestra conexión con el momento presente. La mente tiende a ir hacia el pasado y el futuro. Y muchos de los pensamientos sobre el futuro son proyecciones negativas, como el miedo, que normalmente no sirve para nada (aunque a veces es amigo de la prudencia).

El miedo tiene una base biológica; es una emoción que nos ha ayudado a evolucionar, porque nos alerta de los peligros. Pero en nuestra sociedad es excesivo: se trata de reconducirlo. Cuanto más pensamos en el miedo, más fuerza le damos.
 
Empieza en la mente. “El sufrimiento creado por uno mismo es fundamentalmente una fabricación de la mente”, afirma uno de los más celebrados maestros de meditación tibetanos de la nueva generación, Yongey Mingyur Rimpoché. En su libro La dicha de la sabiduría (Rigden Institut Gestalt) cuenta cómo un alumno empezó a analizar su propia ansiedad, y comenzó a ver que el problema no estaba en el trabajo, sino en lo que él pensaba de su trabajo. “Poco a poco”, dice el alumno, “empecé a darme cuenta de que la esperanza y el miedo no eran más que ideas que flotaban en mi mente. En realidad, no tenían nada que ver con mi trabajo”. Ese cambio de perspectiva transforma nuestra realidad. “Cuando estoy angustiado, puedo observar esos impulsos y ver que tengo una elección. Y si elijo observarlos, aprendo más sobre mí mismo y sobre el poder que tengo para decidir cómo reaccionar a los acontecimientos de mi vida”.
 
Podemos elegir siempre cómo reaccionar ante pensamientos y emociones. Pero hace falta entrenamiento. (Ojalá meditación y gestión emocional se enseñen en las escuelas). El psiquiatra Víctor E. Frankl, que fue una de las víctimas de Auschwitz, afirmaba que a la persona se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas: “La elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias”. A menudo no podemos elegir los hechos, pero sí el cómo enfrentarnos a estos hechos.
 
Según el budismo, la mayor parte del sufrimiento es creado por uno mismo. Afirma Yongey Mingyur Rimpoché que este sufrimiento es fundamentalmente una fabricación de la mente, pero que no es menos intenso que el sufrimiento natural: “En realidad puede ser bastante más doloroso”. Este sufrimiento se puede expresar en forma de historias que nos contamos a nosotros mismos, a menudo incrustadas en lo más profundo de nuestro inconsciente, según las cuales no somos suficientemente buenos, ricos o atractivos, o nos falta algún tipo de estabilidad.
 
La meditación nos permite observar los pensamientos y las sensaciones asociadas a este sufrimiento. Al hacerlo, se desvanecen. El mundo que nos rodea, nuestro cuerpo, nuestros pensamientos y sentimientos están en constante cambio. En términos budistas este cambio se conoce como impermanencia. Aceptar que todo es impermanente y no aferrarnos a las cosas ni a las personas es uno de los pilares del arte de vivir, según el budismo. Ni un solo maestro oriental defendería que el arte de vivir consiste en adquirir posesiones –en tener–, sino en ser. Casi nada de lo que nos ha proporcionado felicidad lo hemos logrado con dinero.
 
LIBROS Y CLAVES

  • Reinventarse, de Mario Alonso Puig. Editorial Plataforma.
  • La dicha de la sabiduría, de Yongey Mingyur Rimpoché. Editorial Rigden Institut Gestalt.
  • El oficio de vivir bien, de Gaspar Hernández. Ed. Aguilar.
 

sábado, 14 de agosto de 2010

MERECES LO QUE SUEÑAS - EL ARTE DE LA RELAJACIÓOOMMM...



EL ARTE DE LA RELAJACIÓN


Técnicas imprescindibles para cambiar positivamente tu vida


"Somos un poco más nosotros mismos durante el sueño; el sopor del cuerpo no parece sino que sea el despertar del alma. Representa la ligazón de los sentidos, pero también la libertad de la razón; nuestras concepciones, al despertar, no alcanzan a las fantasías de nuestro sueño". (Thomas Browne, Religio Medici)

Es muy importante que aprendas a relajar tu cuerpo y tu mente. Cuando el cuerpo está tranquilo, libre de tensiones innecesarias, puede trabajar mucho mejor y sin un grave dispendio de energía. La relajación es un estado de ausencia de tensiones.

Es fácil de aprender porque en realidad, relajar el cuerpo, no requiere el menor esfuerzo sino todo lo contrario. Queremos decir que el arte de relajarse es, sencillamente, comprender que cuando queremos descansar toda tensión muscular es inútil.

Para formarse una imagen de lo que es relajarse conviene que tires un abrigo o un vestido sobre tu cama. Obsérvalo al caer y mira como queda sobre el colchón tal como cayó, sin realizar el menor esfuerzo para sostenerse. ¿Te has quedado con la imagen?

Cuando trates de descansar tu cuerpo sobre la cama o en un sofá imagina que es el abrigo o el vestido. Abandónate al mullido encanto del colchón o del almohadillado de tu sillón.

Muchas personas piensan que es difícil relajarse. Viven en continua tensión y, por otra parte, ni en la escuela, ni en casa, ni en la universidad nos enseñaron la manera de hacerlo. Así no es extraña la enorme cantidad de dolores y malestares que acumulamos con los años.

Hay ciertas personas que les da, literalmente, pánico relajarse. Hemos estudiado a tales personas. Cuando duermen sus cuerpos parecen tablas. En general, no descansan bien y están llenas de preocupaciones y dolencias diversas. ¿por qué les da miedo lo que debería ser una sensación enormemente gratificante y placentera?. Porque se han formado un programa mental que identifica la quietud y la relajación con la muerte. Si, así es, aunque te parezca ridículo. Sienten la compulsiva necesidad de sentir sus cuerpos y les parece que relajarse es abandonar su organismo. Tienen miedo hasta de dormir. Son casos patológicos y es difícil ayudar a estas personas porque no desean pensar de otra manera.

La relajación es agradable, placentera, gratificante y sinónimo de descanso y bienestar. Para ti es muy importante porque un cuerpo relajado puede funcionar mejor, recuperarse, armonizarse y curarse. No existe estado más propicio para la curación del cuerpo, el descanso y la investigación onírica que la tranquila relajación. Por eso vamos a ayudarte a relajar. Pronto tendrás la satisfacción de haber dado un paso más en aras de tu equilibrio físico y psíquico.

No te olvides: relajarse es abandonar hasta la intención de hacer algún esfuerzo físico. Para relajarse simplemente hay que hacer NADA. Piensa en el abrigo o el vestido.

Te sugeriremos que observes, estos días, cómo caminas, cómo te sientas, cómo trabajas. Trata de darte cuenta de la cantidad de músculos que utilizas innecesariamente. ¿Sabes la cantidad de energía que desperdiciamos cada día en tensiones musculares inútiles?, ¿podrás hacerte una idea de lo que tu cuerpo podría conseguir si pudiera utilizar esa energía para algo útil? Conviértete en observador de tu propio cuerpo. Detecta las fugas de energía. Trata de hacer las actividades cotidianas usando sólo los músculos necesarios.

RELAJÁNDOSE... escena 1, toma 1... ¡ACCIÓN!

Ahora realizarás tu primer ejercicio sentado en un agradable sillón. Ponte cómodo y cierra los ojos. Presta atención a tu cara. Normalmente, el que relaja su cara podrá relajar todo su cuerpo. Por eso vamos a fijarnos en las tensiones que acumulamos en la cara. Haz todos los gestos y carantoñas que se te ocurran. Cuando hayas movilizado todos los músculos de la cara pon tus dos manos sobre ella y siente como este acto te tranquiliza. Respira hondo, suavemente. Deja tus manos caer sobre el regazo e imagina que tu cara es de goma. La tensión se va disipando y se borran las arrugas, se estiran los músculos por efecto de la gravedad. La expresión forzada de la cara se difumina, se borra... hasta que sien tas que toda la tensión de tu cara ha desaparecido. Ahora tu rostro ha rejuvenecido, está sereno, tranquilo y esa paz la sientes por todo el cuerpo.

LA SONRISA DE LA PAZ

Cuando tu cara esté relajada pondrás en práctica una experiencia que te proporcionará una sensación especialmente placentera. Con los ojos cerrados moverás ligeramente los músculos que nos hacen adoptar el gesto de la sonrisa. Sonríe ligeramente, aunque no tengas ganas. Cuando hayas formado en tu rostro una sonrisa, respira hondo para que tu sonrisa inunde todo tu cuerpo y baña todas sus células. Respira tres veces llenando cada parte de tu cuerpo con esa sonrisa. Si lo haces no necesitarás que te demos ninguna explicación más. Ese será nuestro secreto.

TRUCOS PARA APRENDER A RELAJARSE

Te vamos a explicar unas cuantas técnicas para aprender a relajarse. Posiblemente alguna te parezca más interesante que las otras o se adapte mejor a tu carácter. Experimenta con ella; cuando sepas relajar tu cuerpo no precisarás de ningún tipo de ejercicio especial. Para aprender a relajarse no es necesario un tiempo definido de aprendizaje. Puedes saber cómo de manera inmediata. Cuando te des cuenta de lo que te impide hacerlo, todo estará resuelto.



EJERCICIO 1: Acostado, sentado o como mejor te encuentres, comienza imaginando una energía de color azul, muy agradable, que envuelve tu cara. Esa energía envuelve tu rostro y penetra hacia adentro proporcionándote una gran sensación de bienestar. Deja que esa energía azul relaje toda tu cara y tu cabeza. A continuación continúa imaginando esa energía envolviendo y penetrando cada parte de tu cuerpo: cuello, hombros, brazos, manos, pecho, espalda, abdomen... hasta los pies. Sigue tu propio ritmo, no tienes prisa. Finalmente imagina todo tu cuerpo envuelto en esa relajante luz azul. Experimenta el descanso que te proporciona. Permanece en ese estado de relajación el tiempo que quieras. Nota como tu cuerpo se encuentra feliz y descansando.



EJERCICIO 2: Especial para imaginativos y juguetones. Imagina que tu cuerpo es una gran fábrica. En todo tu cuerpo trabajan frenéticamente miles y miles de enanitos. Ahora tú determinas que es tiempo de descansar. Decides que todos esos pequeños trabajadores han de abandonar sus puestos de trabajo para que tu fábrica repose. Empieza desde la cara y visualiza cada parte de tu cuerpo, como en el ejercicio anterior. Ordena a esos enanitos que se retiren, que dejen de trabajar y, a medida que lo hacen observa cómo tus músculos se relajan, las tensiones desaparecen. Puedes hacer que se reúnan todos alrededor del ombligo donde unas naves espaciales llevarán a esos miles de obreros a sus casas, lejos de tu cuerpo. Si prefieres el transporte terrestre imagínalos abandonando tu cuerpo a pie o en los vehículos que quieras. Cuando se retiran de sus puestos de trabajo la fábrica (tu cuerpo) queda en paz, relajado, en silencio, en armonía.



EJERCICIO 3: Se trata de imaginar la circulación sanguínea. Una de las curiosas virtudes de la imaginación es que cuando dirigimos la atención a una parte de nuestro cuerpo la circulación sanguínea en esa área se incrementa. Imagina tu cara y la sangre circulando por ella. Imagina cada una de las partes de tu cara (no tenemos prisa). Ve tus ojos, imagina cómo llega la sangre a ellos. Cuando lo hagas notarás un agradable calorcito y una sensación de relajación y descanso. Imagina parte por parte tu cuerpo viendo como circula la sangre entre cada músculo y cada órgano. Llega, así, a tus pies. Todo tu cuerpo estará relajado. Verifícalo. Si alguna parte se ha vuelto a tensar mientras tanto dedícale un poquito de atención y problema resuelto. Ahora tu cuerpo descansa feliz.


EJERCICIO 4: En primer lugar corta unas pocas hebras de un ovillo de lana. Cuando tengas unas cuantas, de igual longitud, coge un extremo con una mano y el otro con la otra mano. Sitúa las hebras, tensas, en posición vertical. Ahora suéltalas por el lado que está abajo. Las hebras permanecerán colgadas desde la mano que las sujeta por arriba. Sólo que ahora parecen estar relajadas, ya no están tensas. Quédate con esta imagen. Realizarás el recorrido que te es familiar por todo tu cuerpo, desde la cara hasta los pies. Imaginarás que cada uno de los músculos que puedas identificar (no importa la precisión con que lo hagas) son hebras de lana. Están tensos. Suéltalos por uno de sus extremos como hiciste con la lana hasta verlos relajados. La imagen de las hebras musculares sueltas evocará el estado de relajación. Siente como se "sueltan" las fibras musculares de todo tu cuerpo. Permanece relajado unos minutos o todo el tiempo que quieras.



EJERCICIO 5: Este ejercicio se basa en un fenómeno fisiológico muy interesante. Tú sabes que todo tu cuerpo está cubierto de piel. La piel, a su vez, posee millones de pequeños poros que comunican el exterior con el interior. Inicia tu recorrido desde la cara. Imagina que los poros de tu piel se hacen más y más grandes. La piel da de sí, se distiende, se afloja, los poros crecen y crecen. Cuando termines tu recorrido por el cuerpo parecerás (en tu imaginación) una especie de queso gruyere. Un saco de piel cedida, floja, relajada. Naturalmente tu piel, en realidad no cederá ni un milímetro. Pero al imaginar esto actúas sobre las terminaciones nerviosas que van a producir el milagro de la relajación. Es fantástico. Pruébalo. Luego piensa que el aire entra y sale por esos poros gigantescos como en una esponja. Imagina que respiras con cada uno de esos grandes poros y el aire circula por el interior de tu cuerpo. Experimentará una gratísima sensación de bienestar.

Ahora ya tienes ideas para trabajar. Aprende a relajarte y nunca te arrepentirás de haberlo hecho.

UN PASO MÁS... RELAJA TU MENTE

Los ejercicios anteriores utilizan la atención y la imaginación. Cuando se realizan como un juego, una diversión más que una disciplina, hacen que nuestra mente se evada de las preocupaciones cotidianas que nos tensan, nos preocupan o desequilibran.

Cuando tu cuerpo esté relajado puede concentrar su atención en una buena música, una música relajante que previamente habrás elegido y puesto en tu equipo. Sumérgete en la música como la abejita en la flor. Deja que tu cuerpo y tu psique vibren con cada nota, con cada silencio. La música es una especie de don divino. Sana nuestro cuerpo y nuestra mente. Esta es la mejor práctica de relajación mental que te podemos sugerir. Imagina que la música penetra en ti por los pies, se expande por todo tu cuerpo, lo armoniza y sale en forma natural por cada poro de la piel. Comprende que el poder de la imaginación y la música hacen verdaderos milagros. La auténtica felicidad, a veces, está en las cosas aparentemente pequeñas.


Si no puedes escuchar música (cosa rara si tienes un ordenador), contempla un bello cuadro, una lámina, dibujo, foto o pintura que te inspire agradables sentimientos. Mírala con los ojos abiertos y luego, alternativamente, con los ojos cerrados, sintiendo que los colores y la imagen penetran y bañan todo tu cuerpo.

Hay quien prefiere vocalizar, mentalmente, algún sonido elemental. Puedes utilizar el famoso OM hindú. Ocupa toda tu mente con este sonido mental alargando el sonido de sus letras, así: oooooooooooooooommmmmmmmmmmm. Deja que en todo tu cuerpo resuene esta sílaba. Observa todos los beneficios que puedes obtener con sólo unos minutos de práctica.


En: http://www.onironautas.org/practicas_tecnicas_relajacion.html

viernes, 6 de agosto de 2010

NO DESPERDICIES EL AGUA DE LLUVIA

Cosechar el agua de lluvia es una inteligente y antiquísima práctica que en nuestros días todavía no es frecuente. Sin embargo, el cambio climático nos situará en escenarios donde las sequías y las lluvias torrenciales podrán alternarse. Las casas que estén equipadas con un sistema más o menos simple de recogida de la lluvia podrán ahorrar en la factura, soportar las probables restricciones en el suministro de agua durante el verano y hacer un uso sostenible de un recurso limitado. Los barriles llenos de agua de lluvia permiten regar el jardín, llenar la cisterna del baño o suministrar agua al lavavajillas. Por otra parte, el aprovechamiento del agua de lluvia ayuda a conservar las reservas de los acuíferos.

El sistema más completo y eficiente consta de un gran depósito subterráneo que está conectado a la instalación de fontanería de la casa, pero unos simples barriles de plástico pueden conservar una cantidad interesante de agua para usos muydiversos.

ELEGIR LUGAR Y DEPÓSITO

El primer paso consiste en elegir el lugar para instalar el depósito o depósitos. Lo normal es colocarlo debajo de un desagüe procedente o bien del tejado o bien de la terraza, si es posible en la cara orientada hacia norte para que no se caliente con la energía del sol. Hay que fijarlo muy bien sobre una superficie perfectamente plana. Por ejemplo, podemos colocarlo sobre un par de bloques de hormigón.

Hay que considerar la estética. En el mercado hay depósitos con forma de aljibe de cerámica o de barril de madera. Otros aspectos son la capacidad y el presupuesto. Se considera que, para recoger menos de 4.000 litros, el material preferible es el polietileno. Por otra parte, debe ser opaco para inhibir el crecimiento de algas.

Los que más frecuentemente se instalan sobre el suelo o en terrazas contienen unos 250 litros de agua y cuestan en torno a los 100 euros. La opción más barata es dirigirse a fábricas de productos alimentarios –yogures, bollería…– y pedir algunos de los depósitos donde reciben los ingredientes.

Si se desea enterrar el depósito, hay que comentarlo con el proveedor porque necesita refuerzos para soportar las dilataciones y contracciones del terreno debidas a los cambios estacionales de temperatura.

En sólo una hora de lluvia con intensidad media, se puede llenar el depósito con la capacidad mencionada. Para recoger cantidades mayores, simplemente hay que conectar barriles nuevos mediante tubos.

Existen varias fórmulas para estimar el tamaño del depósito si se desea maximizar el aprovechamiento: cada 2,5 cm de lluvia sobre un tejado de 100 m2 representa unos 2.400 litros de agua, o más sencillo, cada milímetro de lluvia sobre un metro cuadrado de superficie deja un litro de agua. Según el tamaño del depósito que deseemos colocar o el volumen de necesidades que deseamos cubrir, diseñaremos el sistema para recoger todo el agua que corra por el tejado o sólo una parte.

Para conducir el agua hasta el barril o barriles, es necesario modificar el bajante, bien alargándolo o bien acortándolo y haciéndolo entrar en el depósito. En las ferreterías se encuentra todo el material necesario. Los canales de desagüe de plástico son los más fáciles de manipular.

Filtro de agua

Es importante que el agua almacenada se mantenga limpia. Para ello se puede colocar una rejilla metálica en la parte alta del bajante, en el tejado, para que retenga las hojas, y un filtro en la entrada del depósito.

Para elaborar este filtro, cuya misión es evitar que el depósito se convierta en un nido de mosquitos y otros insectos, se puede cortar con una sierra caladora la parte superior de un cubo de pintura de 10 litros, de manera que obtendremos un cilindro de unos 12 cm de altura. En la tapa se practica un corte a la medida de la salida del desagüe, que se encastará unos cuantos centímetros. La parte abierta del filtro se introducirá unos dos centímetros en un agujero del mismo diámetro, practicado en la tapa del depósito. Dentro del cilindro dispondremos una malla fina de nailon, que sólo dejará pasar el agua. Después de cada tormenta, sólo habrá que quitar la tapa del filtro y limpiar la red.

A unos 5 cm del fondo del depósito, practicaremos un agujero de unos 2 cm de diámetro donde instalaremos el grifo de vaciado. Puede estar dotado de una rosca para manguera. Existen barriles que ya llevan incorporada la salida de agua.

Instalando además una sencilla bomba eléctrica y las conducciones necesarias, se puede llevar el agua desde el depósito a la cisterna del baño o la lavadora. Así se evita el despilfarro innecesario de agua potable.

Por otra parte, en la parte alta del depósito, hay que hacer otro orificio donde se acoplará un tubo que conecte con el desagüe general. Por ahí rebosará el agua cuando el depósito esté lleno.

Existen depósitos pluviales que incorporan el filtro, la bomba –específica para el agua de lluvia y de alta eficiencia energética– así como el grifo y la salida de rebosamiento.

Utilizando el agua

Es un agua ideal para el riesgo de plantas y huertos porque no contiene cloro y es blanda, con pocas sales minerales.

Puede utilizarse para la limpieza de la casa o de coches. Como es un agua blanda, hace falta una cantidad menor de detergentes.

También es útil para ducharse en verano o construir fuentes refrescantes.

Incluso puede beberse. Sólo hace falta tratar el agua con un sistema de potabilización (es una obligación legal). El basado en la ósmosis inversa ofrece una calidad excelente y un precio asequible. Otros sistemas son la destilación (en verano puede recurrirse al sol como fuente de energía limpia y gratuita) y los filtros cerámicos.

Si se considera la posibilidad de beber el agua que hemos recogidos, el depósito debe estar diseñado para contener alimentos, porque el interior viene adecuadamente tratado.

Cómo cuidar y filtrar el agua

RESIDUOS CONTAMINANTES

Con el agua de lluvia pueden acumularse excrementos de aves, restos de animales muertos, metales pesados y otras partículas contaminantes, sobre todo si la recolecta se hace en la ciudad. Es importante saberlo para dotar el barril con un buen filtro. Por otra parte, hay que realizar un mantenimiento periódico. El depósito tiene que poder abrirse para que pueda ser limpiado fácilmente.

PRIMERA LLUVIA

El filtro entre el bajante y el depósito permite retener la suciedad de la primera lluvia con toda la suciedad del tejado después de una temporada seca. También se puede desviar la primera lluvia hacia el desagüe general, sin pasar por el depósito. Una manera de obtener el agua más limpia del depósito es instalar un flotador para sostener la manguera que sacará el agua unos centímetros por debajo de la superficie.

HELADAS

En los climas fríos, hay que tener en cuenta la posible congelación del tanque. Por eso, en invierno, debe quedar siempre libre el diez por ciento de la capacidad. Para ello se colocará la salida de rebosamiento a la altura apropiada.

ACUÍFEROS

La lluvia se filtra a través de la tierra y renueva los acuíferos. Si se capta el agua de lluvia y se desvía directamente a los colectores municipales, el ciclo del agua puede verse afectado. En cambio, si la lluvia cosechada se emplea para regar regulamente, se contribuye a la estabilización de los ríos y proporciona una recarga sostenida de los acuíferos. Los jardineros debieran ser los principales promotores de los depósitos de agua pluvial, sobre todo en los climas templados y secos.

Por Manuel Núñez y Claudina Navarro



En: revista integral http://www.larevistaintegral.com/4920/no-desperdicies-el-agua-de-lluvia.html

domingo, 1 de agosto de 2010

PARADIGMA - EL PODER DE UNO



Una visión de futuro sin acción es simplemente un sueño.

Una acción sin visión de futuro carece de sentido.

Una visión de futuro puesta en práctica puede cambiar el mundo...