miércoles, 24 de septiembre de 2014

Ondas electromagnéticas: ¿Malas para la salud?

La radiación electromagnética artificial generada por las líneas eléctricas, telefonía móvil inalámbrica o electrodomésticos envuelve nuestra vida diaria. En la última década ha aumentado de manera exponencial en los centros urbanos, sin contar la que se recibe en los hogares. Aunque no se aprecie, sus efectos son acumulativos y pueden dañar la salud, especialmente la de los niños y jóvenes. Pero no hay que alarmarse ni renunciar a las facilidades y ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías. Conviene estar informado, reclamar cuando sea necesario, conocer las características de los aparatos y dispositivos del hogar y hacer un buen uso de ellos.
Los efectos inducidos por las radiaciones electromagnéticas pueden ser térmicos y atérmicos, que son los que generan un mayor riesgo al producir cambios biológicos. Se calcula que entre un 5 y un 10% de la población es electrosensible y entre los síntomas más frecuentes aparecen dolores de cabeza, insomnio, irritabilidad, depresión o mayor riesgo de cáncer, según reconoce laOrganización Mundial de la Salud (OMS).
WILLY OLLERO
Una institución de la talla del Consejo de Europa recomienda en su Resolución 1815 que se aplique el Principio de ALARA, que aconseja una exposición a estas ondas tan baja como sea posible, y el Principio de Precaución, que indica que habría que evitar exposiciones innecesarias mientras exista incertidumbre científica y que se proteja especialmente a los niños y a la juventud. Igualmente, establece unos niveles máximos de exposición para la telefonía inalámbrica en las zonas interiores de 0,6 voltios por metro (0,1 microvatios por centímetro cuadrado o µW/cm² ) o que se determine la ubicación de las nuevas antenas base no basándose solo en los intereses de los operadores.
Sin embargo, en España, todas estas alertas no se trasladan del todo al ámbito político y legal, en el que se produce una situación paradójica. “La reciente ley de telecomunicaciones concede a las empresas de telecomunicación el derecho que tenían antes los ayuntamientos y las comunidades autónomas para expropiar e instalar libremente la estación base de telefonía móvil en sus azoteas en determinadas ocasiones. Aún así se puede recurrir apelando al derecho a la salud y a que es necesario la unanimidad de todos los vecinos para aceptar la instalación de la antena”, apunta Alberto Arrate, abogado y referente en esta materia que en 2001 consiguió que por primera vez en Europa se retirase por motivos de salud una antena de telefonía móvil de un edificio.
Coloque los electrodomésticos contra paredes que den al exterior. Ayudará a expulsar la radiación y evitará contagiar otras estancias
Pero los objetivos marcados no son un imposible, se pueden conseguir con diálogo y planificación entre compañías, ayuntamientos y comunidades autónomas. Muestra de ello es Castilla-La Mancha, cuyo Gobierno pactó en 2001 con las compañías de telecomunicaciones un nivel de radiación de 0,1 µW/cm para las zonas sensibles de esta comunidad, como guarderías, centros escolares, hospitales, geriátricos… El Ayuntamiento de Vitoria (Álava) o el de Alcoy (Alicante) han fijado también un nivel máximo de exposición para su término municipal de 0,1 µW/cm², entre otras iniciativas.
Pero sin duda, la población civil ejerce un papel fundamental y las asociaciones de vecinos y de padres presionan para conseguir estos valores en la ciudad y en los colegios, como atestiguan numerosas sentencias. Y también hay batallas personales, como la de Pilar Aleza, profesora de instituto que consiguió retirar el Wi-fi de la sala de profesores por padecer electrosensibilidad.
“Las iniciativas de colegios con Wi-fi son un error. Existen otras formas de disponer de Internet en la escuela sin recurrir a él”, afirma Raúl de la Rosa, responsable del área de contaminación electromagnética de la Fundación Vivo Sano, un pionero en investigación con más de 20 años de experiencia. Recientemente, acaba de publicar el libro La enfermedad silenciada, que aborda todos los aspectos y efectos de las ondas electromagnéticas, y ha realizado el primer mapa electromagnético de la ciudad de San Sebastián para conocer el impacto de las zonas sensibles. “Un gran avance”, apunta.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Pero, en serio, ¿el tema del bienestar en la vejez se reduce tan solo al uso de cremas?

Yo creo que es una asunto de salud, actitud, economía, familia, en el que el equilibrio es tan débil...


7 Anti-Aging Secrets Celebrities Swear By

http://www.huffingtonpost.com/2014/09/16/celebrity-anti-aging-_n_5786122.html

Los peligros de aguantar el dolor

DOLOR. PARTE I

Este material corresponde a la reunión del Grupo del Hospital de Clínicas, del Miércoles 5 de marzo de 2014.  Se ha recopilado con la colaboración de la Sra Laura Meschinf.
¿EN QUÉ PENSAMOS CUANDO DECIMOS: “DOLOR”?

Los pacientes contestan:

  • Insoportable
  • Obstáculo
  • Intolerancia
  • Tensión
  • Irritabilidad
  • Descenso de la energía
  • Aislamiento
  • Incomodidad
  • Incapacidad de proyectar
  • Infelicidad
  • Angustia
“Insoportable”:
Esa es la finalidad del “dolor”, su función biológica, es llamar la atención, no dejarme vivir, que le preste atención todo el tiempo (analogía con el muñequito malo). Es un aviso de que algo funciona mal o se está por romper, que la función o la estructura están en peligro. Nos alerta para que lo que sea que nos hace mal no siga pasando porque se puede romper la estructura o detener la función. Si no le prestamos atención el dolor aumenta, aumenta, aumenta.
Es como la lamparita del tablero del auto que se enciende para indicar que algo falla. Si vamos al mecánico éste va a ver de qué se trata, no va a sacar la lamparita para que no nos moleste más. En cambio la gente va al médico a pedirle que “le apague la lamparita”, y eso no se puede hacer porque luego se “romperá” otra cosa.
Tomado del libro: “La Enfermedad Como Camino” (Hacer click para descargar)

“Obstáculo”:
El “dolor” quiere ser un “obstáculo”. Es como el perro lazarillo adelante del ciego que se planta para que no cruce la calle por la que pasan autos, pero la gente patea al perro y lo quita para poder seguir su camino. NO queremos entender, porque no queremos “perder tiempo”

Intolerancia / Tensión/ Irritabilidad”:
Son todas “alteraciones del humor”. El “dolor” me sustrae la atención y me deja preocupado, con angustia, no tengo resto para cualquier otra exigencia, que va a ser vivida como estrés. Muchos se quejan pero NO reconocen el cansancio. No alcanzan a comprender que si se está agotado o enfermo “no se puede hacer lo de siempre”. La persona que no se sabe cuidar insiste en lo que le hace mal.

“Disminución de la energía”:
Si me ocupo de lo anterior no me puedo ocupar del otro, quiero estar solo, para mí. Como cuando uno se engripa, necesita estar los primeros días guardadito, calentito y descansando. Mi capacidad, mis fuerzas, todo está sustraído por el “dolor”. Si el dolor se hace crónico deja de ser una alarma para ser una enfermedad en sí mismo, no es bueno, se relaciona con las alteraciones del humor y la falta de energía.

“Incapacidad de proyectar”:
Está bien no poder proyectar porque me tengo que hacer cargo de lo que me pasa aquí y ahora. El “dolor” no es un enemigo, es un amigo, un aviso que la función o la estructura están en peligro, que hay que parar. Si me enojo con el obstáculo en vez de ver qué me quiere decir, empeoro las cosas. Para poder proyectar tengo que tener esperanzas. El dolor resta esperanzas.

“Angustia”:
De “angor” = estrechez. Decimos que pasamos por un momento estrecho de la vida cuando algo nos duele en el cuerpo o en el alma.
Recibimos la enseñanza que “hay que aguantar el dolor”, esto viene desde la época en la cual lo único que había para aliviar el dolor era el opio y la gente corría el peligro de volverse adicta.
¿Qué es peor?: ¿los efectos secundarios de la medicación o los efectos secundarios del dolor?, sin duda es peor el “dolor” y si no lo tomamos en cuenta, a veces se transforma en dolor crónico o en algunos casos en “fibromialgia”.
Aunque la vejez no implica dolor se llega a ésta con dolor según la forma en que se ha vivido.
La enfermedad crónica (ej: diabetes, hipotiroidismo, y otras) acelera el proceso de envejecimiento, su respuesta a la medicación será distinta.
Quedarme quieto porque de este modo no me duele es un riesgo. Es una tendencia natural, pero si el dolor es crónico el sedentarismo no es una opción, porque luego vendrán otros problemas que sí pueden ocasionar la muerte como obesidad, diabetes, colesterol, presión alta, etc.
Es importante lo que yo haga para conocerme “a mí” (no al otro), saber qué me hace mal, qué es lo que necesito, cuáles son mis límites.
Ser adulto es entre otras cosas saber evitar lo que me hace mal.
Ver si estoy viviendo bien, porque si no,  inevitablemente tendré que hacerme cargo de las consecuencias.
Aguantar el dolor_NYTIMES
 Ilustrador: Wesley Bedrosian

LOS PELIGROS DE AGUANTAR EL DOLOR

Material escrito que fue entregado a los pacientes. DOLOR I VERSIÓN ADAPTADA de un artículo original aparecido el 04/03/2014 , en la página D7 de la edición del New York Times con el titular: “The perils of toughing it out”
“A menudo se bromea diciendo que si nada duele, uno esta muerto. El dolor no es una parte normal del envejecimiento, pero muchos adultos sobre todo mayores lo aceptan y sufren dolor crónico en silencio a un costo considerable para su Calidad de Vida. Si no se trata adecuadamente el dolor produce un círculo vicioso de disminución del estado funcional , empeoramiento de la salud en general , descuido de las condiciones tratables y de reparación, y en un sufrimiento innecesario “.
El dolor no tratado o tratado inadecuadamente es incapacitante y puede acelerar la muerte de un adulto mayor al interferir con la capacidad para hacer ejercicio, comer bien o mantener contactos sociales. El dolor persistente puede llevar a la inmovilidad , depresión, problemas de sueño, pérdida de apetito y el aislamiento, todos los cuales pueden incrementar la necesidad de atención médica costosa .
El 60 por ciento de las personas mayores que viven en casa experimentan considerable dolor, como lo hacen hasta el 80 por ciento en los hogares de ancianos. Un estudio mostró que sólo el 10 por ciento reportó no tener dolor en el mes anterior. Las causas van desde las articulaciones artríticas a la enfermedad crónica. El trastorno subyacente debe ser corregido o tratado para aliviar significativamente el dolor que causa.
Una creencia errónea de que el dolor es inevitable es sólo una de las muchas barreras a la atención adecuada a las personas mayores.
Otras creencias incluyen: la renuencia a molestar al médico o ser visto como un quejos , la preocupación por la necesidad de pruebas adicionales y el temor de que el tratamiento requiere cirugía o la medicación que podría llevar a la adicción.
Una vez que el dolor se reconoce, el siguiente reto es tratarlo adecuadamente según la edad del paciente.
Así como los niños , médicamente hablando , no son adultos en miniatura, los ancianos no son simplemente arrugadas versiones de los más jóvenes . Los cambios en la composición corporal, la función de los órganos y el metabolismo afectan a cómo una persona responde a la medicación. Función renal y hepática declinan naturalmente con la edad, por lo que para evitar los efectos secundarios tóxicos se puede requerir el uso de dosis más bajas de medicamentos para el dolor. Analgésicos potentes como los opiáceos administrados en dosis estándar pueden acumularse en la sangre de una persona mayor, causando confusión y síntomas parecidos a la demencia .
Tomar medicamentos por vía oral puede ser difícil si el flujo de saliva se ha desacelerado, si una persona tiene dificultad para tragar, o si una disminución de ácido estomacal daña la absorción.
Un medicamento apropiado se debe elegir teniendo en cuenta sus posibles efectos secundarios, las interacciones con otros medicamentos y sus efectos sobre otros problemas de salud de una persona que sufre dolor. Las drogas anti- inflamatorias no esteroides (conocidos como AINES) deben utilizarse con precaución en mayores, debido a un mayor riesgo de malestar gastrointestinal , sangrado y daño renal.
Con demasiada frecuencia , los pacientes de edad avanzada sabotean tratamiento eficaz por esperar demasiado tiempo para tomar un medicamento recetado para el dolor. Es mejor atenderlo, antes de que sea grave. Otro sabotaje es suspender el medicamento abruptamente cuando se sienten mejor. Los medicamentos para el dolor es mejor tomarlos en un horario consistente, sobre todo si el dolor es crónico.
Aunque los medicamentos son a menudo esenciales, hay otras maneras efectivas de tratar el dolor. A menudo útil,  ya sea solo o con la medicación, son terapia física, masaje, entrenamiento de fuerza, ejercicios de relajación, yoga, acupuntura, ejercicios aeróbicos acuáticos,  alternando las aplicaciones de calor y frío,  meditación, autohipnosis, e incluso escuchar música y jugar con un mascotas o niños.
El dolor articular es la queja más común entre los mayores que viven en su casa. La respuesta típica es la inactividad, que es una respuesta desacertada porque “las consecuencias de la inactividad pueden dar lugar a problemas adicionales más graves.”
En cada visita médica hable de su dolor – su frecuencia , duración e intensidad – y luego de cómo se aborda el problema”.
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  CONSERVE ESTA NOTA.  COMPÁRTALA CON SU MÉDICO Y/O
  TERAPEUTA PARA SEGUIR VIENDO CÓMO PUEDE ABORDAR LA SITUACIÓN.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Roles de canela y Hershey’s: el desayuno ideal

Por Juan Pablo Proal
Roles de canela Bimbo, leche Hershey’s de chocolate, galletas Deliciosas Vainilla, Danonino bebible sabor uva. ¿Qué tienen en común estos productos? Todos son dañinos para la salud y todos son candidatos a ser beneficiados con un sello nutrimental facilitado por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).
Bañados de azúcares, esponjosos, los pastelitos Bimbo o similares están guardados en empaques que presumen  los muchos beneficios que darán a nuestra salud. Unos fueron enriquecidos con “fortileche” y calcio, otros con vitaminas o fibra. Lo mismo ocurre con botanas grasientas, cereales para niños fulgentes de colorante artificial y malteadas con tanta azúcar que entumecen la lengua. Uno sabe que son malos para la salud, pero los fabricantes quieren persuadirnos de lo contrario.
Ahora, gracias a un complejísimo etiquetado que sólo un experto en estadística podría interpretar con precisión, los productores de comida chatarra lograron que la Cofepris recomiende su consumo como una manera de mantener una dieta sana. Así de inverosímil.
El aval del gobierno federal a estos productos se presenta en un mórbido contexto. Un mexicano consume en promedio 163 litros de refresco al año, según la Organización Panamericana de la Salud. Somos el país que compra más bebidas carbonatadas del mundo. La estadística es consecuente con este panorama: más del 75 por ciento de la población adulta sufre problemas de obesidad, de acuerdo con el IMSS, y el año pasado se registraron 75 mil amputaciones por diabetes.
“Somos los mayores consumidores de refresco, somos los mayores consumidores de pastelitos, somos los mayores consumidores de sopas instantáneas, somos los mayores consumidores de botanas”, enlista Alejandro Calvillo, director general del Poder del Consumidor, durante una entrevista que sostuve con él.
En mayo pasado, la Alianza por la Salud Alimentaria (de la que El Poder del Consumidor forma parte), dirigió una carta al presidente Enrique Peña Nieto para solicitarle la derogación del decreto publicado el pasado 14 de febrero con la intención de echar abajo las nuevas regulaciones de etiquetado y publicidad en alimentos y bebidas.
La ASA argumenta que el etiquetado aprobado por la Cofepris es incomprensible para la población mexicana, induce al consumo de muy altas cantidades de azúcar y establece como recomendación el consumo diario de 90 gramos de azúcar, muy por encima de lo que indica la OMS.
Este asunto es complejo de entender, pero intentaré explicar qué está pasando. Tenga a la mano una botella de Coca Cola de 600 mililitros. Verá que la etiqueta dice que el producto tiene 63 gramos de azúcar, según estos criterios, el equivalente al 70 por ciento del requerimiento diario recomendado. Es decir, para la Cofepris lo idóneo es que ingiramos 90 gramos de azúcar al día, unos 32.85 kilogramos al año… El ideal de azúcar tolerable recomendado por la Organización Mundial de la Salud es de 25 gramos al día (una lata de refresco contiene hasta 40 gramos).
¿Por qué la Cofepris adoptó entonces criterios? Para Calvillo no hay duda: “Las empresas quieren hacerte pensar que es un requerimiento (el consumo de azúcar añadido), pero la OMS dice que no hay requerimiento de azúcares, sólo habla de un máximo tolerable”.
  • ¿Por qué se publicó este decreto? –le pregunté.
  • La única explicación es que son los criterios de la industria. Es algo evidente y demostrable. Son los mismos diseños, los mismos dibujos, les cambian algunas cositas, pero es exactamente el mismo criterio de la industria.
Si quiere ver cuán desaseado es el etiquetado de la comida chatarra compre unas Magdalenas Bimbo. En el apartado de información nutrimental verá que contienen: 7 por ciento de vitamina B1, 7 por ciento de vitamina B2, 7 por ciento de calcio, 5 por ciento de fósforo, además de hierro, zinc, ácido fólico y muchísimos más nutrientes.  Pareciera que su consumo nos hará mucho bien. En sentido opuesto, la nutrióloga Xaviera Cabada, coordinadora de Salud Alimentaria del Poder del Consumidor, cuando examinó el producto encontró que el paquete completo contiene el equivalente a 8.5 cucharadas cafeteras de azúcar y casi 10 cucharadas cafeteras de grasa, tal cantidad cubre del 213 al 284 por ciento del máximo tolerado para un niño o niña, el 170 por ciento para una mujer y el 122 por ciento para un hombre.
Las Magdalenas Bimbo no son un caso aislado. Negritos, Doritos, Mamut, Submarinos. Todos estos nombres son familiares en la cultura popular mexicana. Si te da hambre, es lo que hay más a la mano. Cada vez se ha vuelto más difícil comer sano. Las calles de las ciudades están infestadas de Oxxos (esta cadena tiene 11 mil establecimientos en el país), Extras, tienditas y cualquier tipo de expendios abarrotados de pastelitos bañados de azúcar, refrescos, dulces y chocolates.
 En una entrevista con Proceso (número 1902), Max Correa, dirigente de la Central Campesina Cardenista, ejemplificó este problema así:
“Antes los caminos rurales se empleaban para que salieran alimentos producidos de las zonas campesinas; ahora se utilizan para que entren camiones de Sabritas, Bimbo, Coca Cola, sopas Maruchan y el resto de los productos Chatarra. Debido a estas empresas, en el campo, el hambre y la desnutrición se conjugan con la obesidad”.
Le pregunté a Calvillo, experto en la materia, por qué consideraba que se había vuelto tan difícil comprar alimentos sanos. Contestó: “Hay un abandono por parte del Estado. Si analizas a Francia y Japón, los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos donde los niveles de sobrepeso y obesidad son menores, sus políticas son rígidas; a nivel escolar los niños cocinan sus propios alimentos, hay una arraigada cultura de la defensa culinaria del país, eso en México está en el abandono total”.
Una consecuencia terrible de las enfermedades ligadas a la mala alimentación es que el Estado no aporta los recursos suficientes para atenderlas. “El sistema de salud va a colapsar (…) en este momento el Seguro Popular no te cubre la diálisis, que es extremadamente cara. En el sexenio de Felipe Calderón murieron alrededor de 500 mil personas por diabetes. El sistema de salud no tiene capacidad”, apuntala Calvillo.
Además, las empresas responsables de intoxicar nuestro organismo se introdujeron en el manejo de las políticas públicas y son los principales patrocinadores de las cadenas de televisión abierta del país.
Nestlé, Pepsico y Walmart, miembros del Consejo de la Cruzada Nacional contra el Hambre de la Secretaría de Desarrollo Social, se beneficiaron en los últimos diez años con más de tres mil millones de dólares en aranceles no cobrados por concepto de importación y beneficios de programas federales originalmente destinados al campo (Proceso 1902).
Silvia Ribeiro, directora en Latinoamérica para la organización ecologista ETC, escribió en el artículo “Cruzada transgénica contra los hambrientos” publicado el 20 de abril en el periódico La Jornada:
“La Cruzada Nacional contra el Hambre, programa insignia del gobierno, no tiene nada que ver con terminar el hambre, ni atender o modificar sus causas, pero sí tiene mucho de cruzada. Ahora los ‘infieles´ son indios y campesinos que cometen el pecado de tener cultura propia, de ejercer y defender sus propias formas de organización, de producción, de vida, de lucha. A ellos hay que convertirlos a la fuerza a la `modernidad’: comida chatarra, refrescos embotellados, y si insisten en que en lugar de limosnas quieren seguir cultivando, que sean transgénicos. Todo sazonado con la creación de ‘consejos comunitarios’ y apoyos selectivos, para asegurar votos y promover el enfrentamiento dentro y entre comunidades”.
Es tan oscurantista la política de información de estas compañías que el año pasado ordenaron a Televisa, Televisión Azteca y Milenio Televisión no transmitir la campaña a favor de aumentar los impuestos para las refresqueras.
Como podemos dimensionar, estas trasnacionales superaron al poder del Estado. De hecho, están detrás de sus políticas públicas y nos recomiendan sumar sus productos a nuestra canasta básica. ¿Y cuando todos convalezcan? El sistema de salud les dirá que no puede atenderlos y, desde luego, las compañías se desentenderán.
En medio de tan azucarado contexto, surge una pregunta: ¿Además de desnutrición, diabetes y obesidad, de qué estará enfermo un país que termine por ser convencido de que es benéfico  desayunar roles de canela y Hershey’s de chocolate?
En: www.juanpabloproal.com